IGNACIO MORENO, DIRECTOR EJECUTIVO:

No pretendemos recrear un gran CIMM,
pero sí alcanzar un nivel de excelencia



Tras sanear las cuentas económicas, el siguiente desafío de la institución es impulsar
un nuevo proyecto estratégico, tendiente a reposicionar al Cimm
como un referente destacado para la industria.

Reperfilarse como un centro más pequeño, especializado y de excelencia a nivel mundial, es el desafío en que está empeñado el Centro de Investigación Minera y Metalúrgica (Cimm). La institución enfrentó una fuerte reestructuración a fines de los ´90, al escindirse sus actividades comerciales, lo que se tradujo en un período bastante crítico y de importantes consecuencias.
Superar esta situación fue la misión encomendada a Ignacio Moreno, quien asumió la dirección ejecutiva del centro hace ya cerca de dos años. El primer paso fue sanear las cuentas de la institución, con el objetivo de revertir el déficit operacional que enfrentaba. Cumplida esa etapa, que supuso una serie de sacrificios, el actual desafío es llevar a cabo una política estratégica de desarrollo, que permita al Cimm volver a posicionarse como un referente destacado para la industria.
En todo caso, Moreno es bastante claro al señalar que esto no significa retomar el rol de sus años de mayor gloria: "el Cimm no va a volver a ser un gran centro tecnológico como en el pasado, y pensamos que eso tampoco tiene cabida en la actualidad. De hecho, a nivel mundial los grandes centros tecnológicos han ido reduciendo su tamaño, orientándose a estructuras mucho más especializadas, enfocadas a objetivos específicos", y en esa dirección apunta también la institución.

Períodos difíciles
Entre 1998 y 1999 el centro vivió un período de fuertes transformaciones: se decidió separar la actividad comercial, creándose una sociedad anónima que es Cimm Tecnologías y Servicios, filial en un 99% de Cimm. Además, un equipo que tenía a cargo los proyectos de hidrometalurgia y que trabajaba en gran parte para Codelco, se incorporó al IM2, empresa filial de la minera, y en cuyo capital el centro mantiene aún una participación simbólica.
De esta manera, el Cimm como tal quedó sólo con la actividad de ciencia básica, que no tenía carácter comercial y que tampoco estaba ligada a desarrollos productivos.
"Los años que siguieron fueron duros, había que reenfocar la actividad en nuevas áreas distintas a las desarrolladas por los equipos que se habían separado del Cimm", recuerda Moreno, precisando, además, que no eran las áreas más fáciles de financiar.
Todo esto se tradujo en que el centro sufriera una pérdida importante de recursos el año 1999, de entre $80 y $100 millones, de un presupuesto de operaciones de aproximadamente $700 millones anuales.
"Cuando llegué -recuerda- el mandato era doble: primero reordenar la parte administrativa-financiera, porque la primera condición para poder proyectar un futuro para el Cimm, fuese cual fuese, era equilibrarlo económicamente. Y el segundo mandato era articular un proyecto estratégico coherente con los intereses del sector, la industria y el gobierno, pero que fuese también realista".
Moreno reconoce que en esos complejos momentos la continuidad de Cimm era un debate real, "había que cuestionarse si el centro era capaz de sobrevivir al nuevo escenario", dice.
El primer mandato se cumplió al año de gestión, afirma. Ello implicó el cierre de áreas que no se estaban financiando o vinculadas a proyectos que no estaban en la línea futura de desarrollo; reducción de personal (especialmente de la estructura administrativa) y venta de activos considerados no imprescindibles; "había que desprenderse de todo lo que no era necesario para la segunda parte, que era el proyecto estratégico que queríamos realizar", puntualiza.
De esta forma, de un universo de aproximadamente 50 personas trabajando en el centro hacia fines de los '90, hoy en día el equipo humano está en torno a las 25 personas, de las cuales 17 corresponden al staff científico.

Nuevos desafíos
Consultado en orden a si esta medida no implicó un empobrecimiento del centro en cuanto a capacidad humana, Moreno sostiene que todo se puede mirar desde distintos ángulos, aunque aclara: "efectivamente en términos científicos nos vimos con una capacidad reducida, pero era la primera fase necesaria para después refundar el Cimm en mejores condiciones. Primero había que mostrar que éramos capaces de tener cuentas financieras equilibradas, y sobre eso entrar en un proyecto realista, que lograra entusiasmar a los diferentes actores del sector, para de ahí en adelante poder generar mayores recursos".
Sostiene, además, que los cambios son reflejo también de lo que ha sido la transformación del entorno. "Estamos reorientando nuestro esfuerzo hacia los objetivos que son estratégicos para la industria y para el gobierno de Chile -afirma-, que son básicamente mantener la fuente del mercado para el producto cobre, y por otro lado, lograr tener una minería que sea sustentable. Entendemos que esas dos son las variables clave para la industria en el futuro y por eso tenemos que reenfocar nuestra actividad hacia allá". Añade que para cumplir tal objetivo no se necesita un centro con un gran número de profesionales, pero sí con un equipo muy especializado, de nivel mundial y que tenga el reconocimiento de sus pares.
Al respecto, admite que actualmente existe una deficiencia en la institución en cuanto a la capacidad científica, por ello, hace unos meses el consejo directivo autorizó destinar nuevos recursos para atraer científicos senior de planta, para que trabajen en el desarrollo de productos nuevos en las áreas específicas.
Es así como en febrero próximo se incorporará al centro Rosanna Ginocchio, doctora en Ciencias Biológicas con mención en Ecología de la Universidad Católica de Chile, y con estudios posdoctorales en el Reino Unido (University of Sheffield y University of Exeter). Hasta ahora trabajaba en la Facul-tad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica, y es en la actualidad una de las mejores especialistas en evaluación ambiental de efectos de metales en suelos y vegetales.
Las conversaciones se mantienen para lograr incorporar a la brevedad un segundo investigador senior.
"Estamos reforzando nuestra capacidad científica, para generar una masa crítica de científicos que nos permita potenciar el centro a futuro y refundarlo con el nuevo proyecto que tenemos", sostiene.
En cuanto al financiamiento, actualmente el Cimm opera con un presupuesto del orden de los $700 millones anuales, de los cuales aproximadamente un 40% lo aporta el ICA; otro 35% proviene de fondos concursables del Estado (Fondef, FDI de Corfo); también cuentan con un fondo patrimonial importante que les genera intereses, y disponen de los ingresos generados por el arriendo de parte de sus instalaciones al Cimm Tecnologías y Servicios. También hay otros financiamientos cruzados, vinculados a proyectos menores.
Este año, sin embargo, la situación va a ser un poco más restringida, toda vez que por lo menos el ICA ya ha planteado un presupuesto bastante austero.
Para enfrentar este escenario el Cimm está tratando de levantar productos nuevos para lograr financiamiento vía fondos concursables; "la idea es que el Cimm esté presente en el futuro en todos los llamados a concursos Fondef y otros. Este debe ser un centro importante en la innovación minera, y para eso debemos ser capaces de generar proyectos permanentemente", sostiene el director ejecutivo.

Las tres áreas del proyecto estratégico

Tres son las áreas de acción en que está basado el nuevo proyecto estratégico del Cimm, y con el cual la institución busca reposicionarse. "Nuestra voluntad era no entrar a competir con ninguno de los actores que ya estaban en el sector, por lo tanto, teníamos que encontrar un nicho de actividad en el cual tuviésemos legitimidad, experiencia y que nos permitiera proyectarnos en el tiempo", afirma Moreno.
Las materias en las que están trabajando son las siguientes:
Primero, lo que en términos políticos llaman defensa de los mercados de productos de cobre. Existen diferentes tipos de amenazas: regulatorias, paraarancelarias, medioambientales, que pesan sobre esta industria. "Una de las áreas más importantes de nuestro trabajo es justamente crear evidencia científica que permita alimentar políticas públicas y de la industria, para lograr regulaciones que sean transparentes y claras", puntualiza. Es así como, por ejemplo, están estudiando los efectos del cobre en el agua, en partículas vivas y en plantas. También realizan algunos proyectos sobre los efectos en la salud.
Moreno sostiene que esta primera área es donde se concentra el trabajo más fuerte de la institución. Para ello, destaca, cuentan con un laboratorio de química y ecotoxicología de metales trazas, creado hace cuatro años, considerado uno de los mejores en su tipo en América Latina. Fue financiado por el Cimm.
Vinculada con la anterior, la segunda área estratégica aborda el estudio de la relación minería-medio ambiente. Su objetivo también es contribuir a la elaboración de políticas regulatorias adecuadas, pero comprende, además, el desarrollo de tecnología ambiental, es decir, solucionar problemas ambientales que enfrenta la industria, como el tratamiento de residuos, o el tratamiento de suelos y aguas contaminados. "Son materias que se pretende potenciar de manera importante en los próximos años", afirma.
En esta línea de acción, entre sus proyectos está el estudio para el tratamiento de los polvos pepa de la fundición Ventanas, con la cooperación del gobierno japonés.
La tercera área es más política, y tiene que ver con la coordinación de los esfuerzos de ciencia y tecnología para la minería. "En Chile hay del orden de diez a once universidades que trabajan el tema minero-metalúrgico, cada una con equipos científicos independientes, autónomos. Nos parece que el Cimm puede jugar un papel importante a futuro en tratar de ser un nexo entre estos diferentes centros y el gobierno, por un lado, y la industria por el otro, para lograr una mejor asignación de los recursos hacia la ciencia y la tecnología en el sector minero", sostiene.
Al respecto, añade que el Ministerio de Minería a través de su subsecretaría les encomendó organizar una "comunidad de intereses", en otras palabras, lograr que los representantes del medio científico-tecnológico nacional se sienten en una mesa de conversaciones con la industria y representantes del gobierno, para dialogar sobre las necesidades en educación e innovación científica y tecnológica para el sector minero nacional. El objetivo es que el Cimm sea el actor operacional dentro de esta comunidad de intereses.
"Estas son básicamente las tres áreas de desarrollo estratégico que estamos planteando; como se ve, bastante diferentes de lo que se hacía en el pasado. Y para ser francos, no pretendemos recrear un gran Cimm, pero sí alcanzar un nivel de excelencia que sea reconocido tanto a nivel nacional como internacional en las tres áreas", afirma.